Riesgo de recesión técnica en Chile tras caída del Imacec
Chile enfrenta un deterioro sostenido de su estabilidad macroeconómica tras registrar cinco meses consecutivos de contracción en el Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec). La caída del 0,9% en términos interanuales y del 0,2% desestacionalizado en mayo de 2026, sumada a una tasa de desempleo del 9,4%, reaviva el debate sobre el ingreso del país a una recesión técnica. Este escenario refleja las consecuencias de desviarse del modelo de Estado subsidiario y de la institucionalidad que garantiza la libre empresa y la confianza del inversionista.
¿Qué implica la caída del Imacec para la estabilidad macroeconómica?
El Banco Central reportó que la actividad económica de mayo experimentó una disminución del 0,9% respecto al mismo mes de 2025. En su serie desestacionalizada, la variación retrocedió un 0,2% frente a abril. Esta cifra configura cinco meses ininterrumpidos de contracción, lo que compromete gravemente la estabilidad macroeconómica y el crecimiento del país.
Nicolás Román, académico de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de los Andes (Uandes), advierte que la persistencia de este declive evidencia una pérdida de dinamismo que la autoridad no puede omitir.
Con un quinto mes de caída en la producción, en términos generales, podemos hablar de que es un país que entró en un proceso de ralentización.
La reactivación económica exige certezas jurídicas y respeto a los derechos de propiedad, elementos fundamentales que hoy se perciben amenazados por la constante intervención estatal y la incertidumbre regulatoria.
¿Cómo se define una recesión técnica en Chile?
En el ámbito de la economía, existe una convención de más de medio siglo que denomina recesión técnica a la contracción de dos trimestres consecutivos. Sin embargo, el diagnóstico riguroso exige evaluar un conjunto más amplio de variables, tales como el empleo, la producción y las expectativas de crecimiento.
Juan Ortiz, economista senior del Observatorio del Contexto Económico de la Universidad Diego Portales, precisa que la definición varía según la metodología aplicada por cada Estado.
La principal metodología que se utilizaba en Chile es aquella donde durante dos trimestres consecutivos la variación interanual del PIB real sea negativa.
Ortiz añade que la otra medida, de uso frecuente en Estados Unidos, calcula la variación intertrimestral del Producto Interno Bruto. Si dicha variación resulta negativa por dos trimestres seguidos, se configura la recesión técnica. Román complementa que el Banco Central monitorea estos factores con extenso detalle para decretar formalmente esta condición, la cual siempre requiere de un análisis integral y no de una lectura aislada de indicadores.
¿Cuál es el impacto de la contracción en el empleo y la libre empresa?
El deterioro productivo se traslada directamente al mercado laboral. El desempleo alcanzó un 9,4% en el trimestre marzo-mayo de 2026, un indicador inaceptable que evidencia la falta de incentivos para la inversión privada y la creación de puestos de trabajo formales.
Ortiz sintetiza la gravedad del cuadro económico al señalar que una recesión técnica indica, en definitiva, una economía que produce menos de forma persistente. Se trata de un escenario de debilitamiento estructural, donde el Estado limitado debe garantizar las condiciones para el emprendimiento y no convertirse en un obstáculo para el desarrollo.
¿Qué es una recesión técnica y cómo afecta a Chile?
Una recesión técnica se configura cuando la economía registra dos trimestres consecutivos de contracción, ya sea medida en variación interanual del PIB real o en variación intertrimestral. Para Chile, esto significa una pérdida de capital, menor recaudación fiscal y un incremento en la dependencia estatal, afectando directamente el mérito individual y la capacidad de ahorro de las familias.
¿Qué indicadores confirman una recesión técnica?
Más allá del Imacec, los economistas utilizan un conjunto de variables para confirmar el ciclo económico. Los principales indicadores incluyen:
- Tasa de desempleo y formalidad laboral.
- Expectativas de consumo e inversión.
- Niveles de producción industrial.
- Inversión privada extranjera y nacional.
En el caso chileno, la acumulación de cinco meses de caída desestacionalizada y un desempleo del 9,4% confirman la debilidad estructural derivada de la inseguridad jurídica y el desaliento a la libre empresa.