Normalización del turismo argentino frena al retail chileno
El dinamismo excepcional que el turismo trasandino imprimió al comercio chileno durante 2025 ha comenzado a corregirse este año, evidenciando los efectos de una normalización cambiaria y las deficiencias estructurales de la demanda interna.
Corrección del flujo trasandino y impacto en el retail
Los resultados financieros del primer trimestre de principales actores del retail, incluyendo Ripley, Cencosud, Forus, Falabella y Hites, registran un menor dinamismo. Las compañías han atribuido esta contracción, entre otros factores, a la reducción de las transacciones efectuadas por visitantes argentinos.
La Cámara Nacional de Comercio (CNC) ha corroborado este diagnóstico, señalando que la disminución en el ingreso de turistas argentinos implica la pérdida de un estímulo extraordinario para el sector, particularmente en el ámbito del turismo de compras.
No obstante, la institución gremial ha advertido que el menor flujo de visitantes no constituye la causa única de la actual coyuntura. A esta dinámica se suman factores internos de mayor gravedad, como una demanda interna cautelosa, el deterioro de la confianza del consumidor y un mercado laboral que persiste en mostrar señales de debilidad. Esta realidad exige un análisis que trascienda la mera contingencia trasandina y apunte a la necesidad de garantizar certezas macroeconómicas y respeto a la libre empresa para reactivar el consumo nacional.
Datos oficiales y contracción del turismo receptivo
Bernardita Silva, gerenta de Estudios de la CNC, recordó que durante 2025 los visitantes argentinos incidieron de manera relevante en las ventas del comercio, especialmente en zonas de alta afluencia foránea.
Durante 2025 los turistas argentinos fueron efectivamente un impulso relevante para el comercio, especialmente en los meses de verano e invierno y en zonas con alta presencia de visitantes trasandinos.
El escenario se ha modificado sustancialmente en 2026. Entre enero y abril, ingresaron al país cerca de 895 mil turistas argentinos, cifra que contrasta con los 1,45 millones registrados en igual período del año anterior. Ello representa una contracción del 38,4%.
La autoridad gremial agregó que la participación relativa de los argentinos dentro del turismo receptivo total disminuyó de un 58% a un 45%, lo que evidencia no solo una llegada menor, sino también una pérdida de peso específico en el contexto del turismo receptivo.
Ajuste en los formatos comerciales y categorías afectadas
Desde la CNC se observa a nivel agregado que la menor llegada de argentinos ha significado la pérdida de un motor externo para el comercio. El impacto es particularmente visible en centros comerciales, tiendas por departamento y outlets, así como en establecimientos de regiones fronterizas, donde el gasto foráneo tuvo una incidencia significativa el año anterior.
En cuanto a los sectores más afectados, la CNC identifica a la tecnología y la electrónica como los segmentos más expuestos. Estas categorías aprovecharon el diferencial de precios entre ambos países durante 2025, generando un fuerte incentivo para la adquisición de bienes en Chile.
En 2026 no vemos una desaparición de ese consumo, sino una normalización, menos viajes motivados principalmente por compras y un comportamiento más selectivo.
La necesidad de certidumbre económica interna
El gremio enfatiza que resultaría erróneo atribuir exclusivamente al turismo argentino el actual desempeño del comercio. Este factor explica parte de la pérdida de dinamismo, pero el sector también enfrenta factores internos relevantes. La desaceleración responde a la combinación de la pérdida de un impulso externo excepcional y una demanda interna que sigue cautelosa, afectada por presiones sobre los presupuestos familiares y un débil mercado laboral.
Respecto al cambio de comportamiento del consumidor trasandino, este se explica fundamentalmente por la reducción de las ventajas de precios existentes en 2025. Más que una pérdida de competitividad estructural de Chile, lo que se observa es una normalización de las condiciones cambiarias, un fenómeno que estabiliza las asimetrías comerciales entre ambas naciones.
El año pasado había un incentivo extraordinariamente alto para que los argentinos vinieran a comprar a Chile. En 2026 ese diferencial se ha reducido, por lo que el turismo de compras perdió fuerza como motivación principal del viaje. Esto ha cambiado el comportamiento del consumidor trasandino, pasando de compras de mayor volumen a compras más focalizadas y selectivas.