El Gobierno analiza un plan piloto para regar 450 hectáreas fiscales en la Región de Atacama con agua de mar desalada, una propuesta de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA) que podría generar seis mil empleos directos en una zona golpeada por la escasez hídrica. El anuncio fue detallado esta semana por el biministro de Economía y Turismo, José Ramón Mas, en conversación con EmolTV.
La iniciativa, cuyos antecedentes dio a conocer El Mercurio de Santiago, contempla en una primera etapa 200 hectáreas de arándanos en maceta, regados con agua desalada, a unos 20 kilómetros al norte del aeropuerto Desierto de Atacama. Las plantas ya están disponibles para su siembra, aunque falta la autorización administrativa correspondiente.
Un piloto que apuesta por el capital fiscal ocioso
El secretario de Estado defendió la iniciativa como una vía concreta para ampliar la actividad productiva en terrenos del Estado que hoy carecen de uso económico. 'Estamos conversando con mucha gente y pensando fuera de la caja para ver cómo generamos más fuentes de trabajo en el país', afirmó Mas. 'Cuando tenemos una gran superficie que es del fisco sin ocupar y con condiciones climáticas que son excepcionales, por qué no hacer un intento de dotarlas de agua a través de desalación y tratar de hacer un piloto para poder regar', agregó.
El biministro reconoció, no obstante, que el proyecto enfrenta una barrera material: el costo del agua desalada. 'El gran problema ahí es el costo del agua, pero estamos evaluando para ver cómo armamos un paquete para hacer viable estas primeras 450 hectáreas que podrían ser un piloto', sostuvo.
Según Mas, ese primer paso permitiría crear '3 mil puestos de trabajo en cosecha, 3 mil puestos de trabajo que hoy día no existen en la zona de Atacama'. Si la experiencia resulta, añadió, la verdad que es una gran noticia para Chile.
Plazo crítico: mayo de 2027
El presidente de la SNA, Antonio Walker, advirtió que la ventana de oportunidad es estrecha. 'Si no plantamos estas plantas en mayo de 2027 en Chile, se terminarán plantando en Perú', señaló a El Mercurio. El dirigente gremial ya había presentado la idea al expresidente Sebastián Piñera, sin que llegara a concretarse.
La inversión requerida bordearía entre US$25 millones y US$30 millones. Según Walker, un inversionista chileno, cuyo nombre no reveló, está dispuesto a asumir el riesgo inicial. Al Estado se le piden terrenos fiscales y apoyo para financiar la inversión de arranque, mientras el privado asumiría los costos de operación. Se trata, en definitiva, del esquema clásico de colaboración público-privada: el Estado aporta el suelo y facilita las condiciones; el inversionista, el capital y el riesgo.
La SNA presentó el proyecto a Mas el 16 de septiembre, junto a Alejandro García-Huidobro, CEO y fundador de la productora y exportadora de arándanos Prize, que opera en Chile y Perú.
El modelo peruano y la brecha con Chile
La semana previa a los anuncios, Mas y Walker viajaron a Perú para conocer sus inversiones en riego de zonas áridas. 'Esto ya se hace en otras latitudes y tenemos que adaptarlo al modo chileno', dijo el biministro. Explicó que Perú 'lo ha venido haciendo irrigando agua desde la selva hacia valles que eran secos, por lo tanto tiene un costo un poquito mejor que desalar'.
Las cifras que aporta el dirigente gremial ilustran la magnitud de la brecha. Perú ha regado 2,6 millones de hectáreas y exporta US$15.000 millones en fruta, frente a las 900.000 hectáreas regadas en Chile. Mientras el país vecino convirtió la agricultura desértica en política de Estado, Chile mantiene superficie fiscal improductiva y una burocracia que dilata los permisos.
Como recordó CPI en su reporteo del piloto, el proyecto de la SNA contempla las 200 hectáreas iniciales de arándanos al sur de Caldera, en la Región de Atacama, un esquema que el gremio presentó como gran proyecto para regar el desierto.
El respaldo del Gabinete
La ministra de Bienes Nacionales, Catalina Parot, cuya cartera administra los terrenos fiscales, valoró la propuesta en El Mercurio. Señaló que la iniciativa 'muestra cómo el territorio puede transformarse en un capital estratégico para impulsar nuevas oportunidades productivas, incluso en zonas de escasez hídrica'.
En la misma línea, el ministro de Agricultura, Jaime Campos, sostuvo que la iniciativa 'va en la línea de las posibles soluciones que pueden abrir nuevas oportunidades para la agricultura en el norte de Chile', aunque precisó que 'este desafío requiere una visión de país'.
Atacama, un desierto con vocación productiva
Que el desierto más árido del planeta pueda sostener agricultura no es una novedad histórica. Como consigna la Encyclopedia Britannica sobre el desierto de Atacama, sus habitantes originarios, los atacameños, cultivaron maíz, porotos, quinoa y zapallos mediante métodos de riego en oasis aislados. La iniciativa de la SNA retoma esa lógica, ahora con tecnología de desalación y capital privado.
La región, además, acumula iniciativas para convertir su territorio en activo económico. Según informó Diario Financiero, Atacama impulsa que la Unesco reconozca el Desierto Florido como Patrimonio de la Humanidad, tras los resultados turísticos de 2025, cuando el fenómeno movilizó cerca de 410 mil viajes de visitantes y la ocupación hotelera alcanzó el 90% durante dos meses.
Preguntas frecuentes
¿En qué consiste el plan piloto para regar el desierto de Atacama?
Consiste en regar 450 hectáreas de terrenos fiscales en la Región de Atacama con agua de mar desalada, comenzando con 200 hectáreas de arándanos en maceta, a unos 20 kilómetros al norte del aeropuerto Desierto de Atacama.
¿Cuánto cuesta el proyecto y quién lo financia?
La inversión se estima entre US$25 millones y US$30 millones. Un inversionista chileno asumiría el riesgo inicial y los costos de operación, mientras el Estado aportaría los terrenos fiscales y apoyo para la inversión de arranque.
¿Cuántos empleos generaría el piloto?
Según el biministro José Ramón Mas, las primeras 450 hectáreas crearían 3 mil puestos de trabajo en cosecha, empleos que hoy no existen en la zona de Atacama.
¿Por qué Perú es el modelo de referencia?
Perú ha regado 2,6 millones de hectáreas en zonas áridas y exporta US$15.000 millones en fruta, frente a las 900.000 hectáreas regadas en Chile. Mas y Walker visitaron esas inversiones la semana pasada.
