El mexicano Marco Antonio Solís volvió a demostrar, ante un Santander Arena completamente lleno, que su vigencia artística no admite discusión. Según el reporte de La Cuarta, el cantante se presentó con el cartel de agotado y ofreció un espectáculo de cerca de dos horas que confirmó su condición de leyenda de la música latina.
La cita comenzaba a las 21:00 horas, pero El Buki apareció unos 25 minutos después. El público, mayoritariamente femenino, esperó con paciencia mientras las pantallas del recinto mostraban en repetición sus emprendimientos comerciales: el tequila Tesoro Azul, el hotel y spa Mansión Solís y la salsa Buki Salsa. A sus casi 67 años, la noche dejó claro que el negocio no reemplazará la música.
Un recorrido por cuatro décadas de canciones
El show, bautizado por el propio artista como una celebración de lo vivido y lo que está por venir, combinó canciones de su etapa solista con clásicos de Los Bukis y las composiciones que escribió para otros intérpretes. El inicio con No puedo olvidarla y Tu hombre perfecto encendió las pantallas de celulares y las gargantas del público, que recitó cada palabra como propia.
La gira, que comenzó en marzo pasado en México, ha mantenido un recorrido similar en cada fecha. Entre los momentos destacados estuvo Tu cárcel, tema que el propio Solís calificó como una bendición, junto a éxitos como ¿Dónde estará mi primavera?, Si te pudiera mentir y Mi eterno amor secreto, canciones que marcaron a comienzos de siglo en Chile, donde Solís se transformó en un fenómeno nacional comparable al que fue Juan Gabriel en los años noventa.
Un legado que también cruza fronteras
La devoción por El Buki no es exclusiva del público chileno. El mismo tour dejó una noche de recuerdos en el Jockey Club de Paraguay, donde según Última Hora, el artista reunió a miles de personas con su repertorio romántico. La gira internacional, que ABC Color había anticipado como una cita con el romanticismo, confirma el tirón continental de un catálogo que ya atraviesa generaciones.
Solís también incluyó guiños a la juventud romántica que lo acompaña noche a noche, con las colaboraciones que firmó junto a Enrique Iglesias en 2013 y Karol G en 2025. El mensaje es claro: el veterano entrega su arte a las nuevas generaciones y conecta con los códigos actuales de la industria sin perder identidad.
Entre la fe y la fiesta
La espiritualidad del cantante traspasó las canciones. Entre tema y tema, reflexionó sobre el escenario y entregó mensajes que el público recibió como una suerte de terapia sentimental colectiva. El clímax llegó con Si no te hubieras ido, momento en el que el artista oró y agradeció en silencio por quienes ya no están.
Tras varios cambios de vestuario, sombreros y una bachata junto a sus cuatro bailarinas, el cierre se transformó en fiesta. A pesar de los ruegos del público por más, el broche de oro fue Más que tu amigo, con un brillante saco multicolor y confeti por los aires.
El legado de Marco Antonio Solís sigue creciendo y la celebración continúa hoy con un segundo show agotado en el mismo recinto santiaguino.
