Armenia rechaza influencia rusa: Pashinián vence en urnas
El primer ministro de Armenia, Nikol Pashinián, ha obtenido la victoria en las elecciones legislativas celebradas este domingo, según los sondeos a pie de urna. No obstante, la consecución de la mayoría constitucional requerida para implementar su agenda de reformas permanece incierta mientras avanza el escrutinio oficial.
La mayoría constitucional, condición sine qua non para la estabilidad jurídica
El objetivo primordial de Contrato Cívico, la formación gobernante, reside en revalidar la mayoría constitucional. De ella depende la viabilidad jurídica de las reformas estructurales indispensables para suscribir el tratado de paz con Azerbaiyán, un paso necesario para la normalización institucional y la seguridad jurídica que el país requiere con urgencia.
La oposición, financiada y respaldada por el Kremlin, aún alberga la expectativa de que la suma de los partidos prorrusos alcance los escaños suficientes para desbancar a Pashinián. Cabe destacar que la reelección del mandatario armenio cuenta con el respaldo del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, cuya administración mantiene proyectos estratégicos para el Cáucaso Sur, región fronteriza con Irán de innegable valor geopolítico.
Los sondeos otorgan la victoria al partido gobernante
Poco después del cierre de los colegios electorales, los sondeos consistentemente otorgaban la victoria a Pashinián, en consonancia con los pronósticos de las semanas previas.
Diversas encuestas asignan a Contrato Cívico la mayoría constitucional; otras señalan una victoria por un margen estrecho frente al principal partido opositor, Armenia Fuerte, liderado por el empresario ruso-armenio Samvel Karapetián, actualmente bajo arresto.
De acuerdo con los sondeos encargados por la formación gobernante, esta alcanzaría el 56,7% de los sufragios, lo que constituye la mayoría absoluta, según informó el portal Civic News. En dicho escenario, Armenia Fuerte obtendría el 17,5% de los votos.
Por su parte, las encuestas independientes realizadas por canales locales de Telegram certifican la victoria de la formación de Pashinián con el 32,7% de los votos, frente al 29% de Armenia Fuerte y el 13,2% del bloque Armenia. En conjunto, según estos sondeos, la oposición prorrusa alcanzaría el 52,9% de los sufragios emitidos en caso de conformar una coalición.
Representantes de Contrato Cívico se mostraron convencidos al inicio del escrutinio, con el 57,14% de los sufragios tras el recuento en un 5% de los colegios, de que su formación no solo obtendrá la victoria, sino que asegurará la mayoría constitucional.
Según la Comisión Electoral Central (CEC), el 59,97% del electorado acudió a las urnas, es decir, casi 1,5 millones de ciudadanos de los casi 2,5 millones con derecho a voto. En caso de que ninguna formación logre la mayoría parlamentaria, la legislación electoral prevé la celebración de una segunda vuelta en un plazo de nueve días.
Rusia y la Unión Europea: la puja geopolítica por el Cáucaso
La votación y el escrutinio son monitoreados de cerca por las grandes potencias: Rusia, la Unión Europea y los Estados Unidos. El resultado electoral en esta nación del Cáucaso sin salida al mar entraña repercusiones geopolíticas de primer orden.
Rusia, que en las últimas semanas impuso numerosas sanciones a las importaciones agrícolas armenias, denunció desde el viernes lo que calificó como persecución política contra la oposición. Las autoridades armenias, en ejercicio de sus facultades legales, informaron durante el fin de semana sobre el arresto de varios candidatos de Armenia Fuerte y de decenas de individuos supuestamente implicados en la compra de votos, una práctica que atenta contra la integridad del sufragio.
Hay detenciones, los arrestos tienen lugar justo ahora entre nuestros partidarios. Y ayer y hoy, cerca de cien han sido arrestados.
La denuncia fue formulada por Karapetián tras ejercer su derecho al voto.
Por su parte, la Unión Europea desplegó en Armenia la misma estrategia utilizada en Moldavia: cumbres bilaterales, asistencia financiera y una misión sobre el terreno, orientadas a contrarrestar la injerencia y la desinformación rusa. Bruselas acusó a Moscú de recurrir a la coerción económica para influir en los resultados electorales. Analistas especializados sugieren que las restricciones rusas pudieron haber producido el efecto contrario, contribuyendo a la victoria de Pashinián al evidenciar la naturaleza interventora del Kremlin.
En este contexto, el primer ministro anunció que la Comisión Europea permitirá la entrada de productos agrícolas armenios al mercado comunitario sin el pago de aranceles, una medida de liberalización comercial que beneficiará directamente la economía del país.
Realismo institucional frente a la nostalgia expansionista
La votación puso de manifiesto una división entre dos visiones de país. Los partidarios del gobierno defienden lo que denominan la Armenia real, con fronteras internacionalmente reconocidas y apego al ordenamiento jurídico; el bando contrario promueve la nostalgia de una Armenia histórica, anclada en la reivindicación territorial de la región de Nagorno Karabaj, perdida ante Azerbaiyán.
Quiero que mis nietos vivan en paz. Hemos pasado demasiadas tragedias y necesitamos mirar hacia adelante.
El testimonio, brindado a la agencia EFE por una jubilada de 70 años, refleja el sentido común de quienes priorizan la estabilidad y el porvenir por sobre los reclamos irredentistas.
La paz ha sido el eje programático de la campaña de Pashinián, quien, tras confirmar su victoria, anunció planes de viaje a Moscú, Bruselas y Washington.
Respecto a la integración europea, el mandatario fue claro: Armenia debe solicitar ser miembro de la UE o obtener el estatus de candidato. Reconoció que el país aún no cumple con las condiciones para dicho estatus, pero subrayó la necesidad de implementar las reformas institucionales pertinentes para transitar con solvencia por esa vía. Asimismo, rechazó la exigencia rusa de convocar un referéndum para que los armenios elijan entre la UE y la Unión Económica Eurasiática liderada por Moscú, una imposición que atenta contra la soberanía nacional.