El colectivo artístico chileno Prueba de Autor (P/a) reactivó su archivo con la instalación Ejercicio Nº4: Choapino personalizado en Galería Metropolitana, espacio autogestionado de la comuna de Pedro Aguirre Cerda, según informó BioBioChile el 6 de noviembre de 2026. La muestra marca el regreso de un proyecto con más de dos décadas de trayectoria y pausas programáticas intermitentes.
La instalación cubre el piso de la galería con 300 tapetes de fibra de coco, objeto doméstico que en Chile marca el deslinde entre el interior y el exterior del hogar. Sobre esos artefactos, el colectivo imprimió palabras y fragmentos de su propio archivo, transformando un utensilio práctico en soporte artístico y documental.
Un colectivo que rechaza la autoría individual
P/a está integrado por Yennyferth Becerra, Sol Frugone, Catherine Gelcich y Carolina Hernández. Se formó a fines de los años 90 con un objetivo declarado: desplazar la autoría individual en favor de obras compartidas, en un ecosistema artístico que el propio grupo califica de centralizado y con una brecha de género que, a su juicio, se mantiene en 2026.
El colectivo se define como una práctica colaborativa fundada en la conversación y el desacuerdo, desarrollada mediante la autogestión y una perspectiva feminista interseccional. Su trabajo ha criticado la centralización cultural del país y la desigualdad de acceso al circuito del arte, sosteniéndose fuera del mercado privado y financiando proyectos de manera conjunta, incluidos algunos Fondart en años anteriores.
Galería Metropolitana: la autogestión como tradición
Galería Metropolitana opera desde 1998 bajo la dirección de Ana María Saavedra y Luis Alarcón, conocido como Zapallo. Nació como un proyecto autogestionado que se mantuvo, prácticamente, solo con las capacidades de sus directores, los artistas convocados y los vecinos del barrio de Pedro Aguirre Cerda. Todo ello antes de la existencia de los fondos PAOCC, según consigna la crónica de BioBioChile.
El espacio fue uno de los primeros campos de acción de P/a. Su regreso ahora puede leerse como el cierre de un círculo de esa tradición auto-organizada del arte chileno, en la que la habitabilidad, la gestión y la curaduría se conciben como parte de la obra misma.
Qué muestra la instalación Choapino personalizado
La pieza traslada materialmente el arte fuera y dentro de la galería: parte de los choapinos del montaje se intercambia con la comunidad vecinal. El público pisa las piezas, e incluso puede limpiarse los calzados sobre ellas, de modo que el desgaste y la suciedad producida se incorporan a la obra como registro dinámico.
Según la descripción de la muestra, el conjunto opera como un archivo que circula a través de los cuerpos, en una lectura performative de los límites entre la institución artística chilena y la vida doméstica. El texto de referencia establece una analogía, dialécticamente opuesta, con la obra de Norton Maza en la Bienal de Venecia.
El choapino remite además a la reflexión cotidiana sobre el deslinde entre lo interno y lo externo del hogar, línea conceptual que la crítica ha asociado a la noción de reflexión cotidiana del filósofo Humberto Giannini.
Artivismo feminista desde la periferia
La crítica local inscribe el trabajo de P/a en el llamado artivismo feminista, donde las experiencias domésticas y los saberes populares se validan como archivo colectivo de memoria. En esa línea, las emociones, como la rabia, la ternura o la esperanza, y los oficios históricamente feminizados, como el bordado y la costura, operan como fuerzas políticas de resistencia y cuidado mutuo.
Esa trayectoria dialoga con otras experiencias chilenas contemporáneas. El proyecto Kontraformas (2022-2024), por ejemplo, resignificó la cerámica comunitaria para construir identidades colectivas en barrios del sur de Santiago, entendiendo lo material como archivo tangible de memorias compartidas por mujeres.
El reencuentro del colectivo puede leerse como un replanteamiento de su praxis tras 25 años de relaciones socioculturales cambiantes en el arte nacional. P/a actúa desde la periferia para autoconstruirse como centro, poniendo en tensión un orden espacial que, según su propia lectura, sigue vigente en el circuito institucional.
Una pregunta de 25 años sin respuesta
El retorno de P/a reactualiza debates sobre autoría, autogestión y feminismo que atraviesan otras experiencias de artivismo chileno. Su estrategia de obra colectiva es heredera, en parte, del hacktivismo y el net.art de fines de los años 90, y recontextualiza prácticas periféricas, desde muebles caseros hasta rituales comunitarios, fusionando los límites entre arte y vida como lo intentaron las neovanguardias históricas.
Al poner su historia en movimiento a través de un objeto humilde como el choapino, las creadoras dejan abierta una pregunta que el propio colectivo reconoce no resuelta: cómo se inscribe hoy, en un presente hiperinmediato, una práctica artística surgida de los bordes más invisibilizados. La instalación permanece como tarea hipotética y como dispositivo creativo en marcha.
Preguntas frecuentes
¿Qué es Prueba de Autor (P/a)?
Es un colectivo artístico chileno fundado a fines de los años 90 por Yennyferth Becerra, Sol Frugone, Catherine Gelcich y Carolina Hernández, dedicado a obras de autoría compartida y autogestión.
¿Dónde se presenta Choapino personalizado?
En Galería Metropolitana, espacio autogestionado del barrio de Pedro Aguirre Cerda, en Santiago, activo desde 1998 bajo la dirección de Ana María Saavedra y Luis Alarcón.
¿Qué materiales utiliza la instalación?
La obra cubre el piso de la galería con 300 tapetes de fibra de coco, o choapinos, impresos con fragmentos del archivo del colectivo, que el público pisa y usa para limpiarse los calzados.
