Louis Armstrong: el genio que universalizó el jazz y su legado a 125 años de su nacimiento
En la víspera del 125 aniversario de su nacimiento, la American Symphony Orchestra rindió homenaje en el Bronx Music Hall de Nueva York a Louis Armstrong, el músico que transformó para siempre la historia del jazz. El concierto, organizado por el bajista Lou Bruno y el trombonista Ron Wilkins, reivindicó la figura de un artista cuya influencia trasciende generaciones y fronteras.
Armstrong, nacido el 4 de agosto de 1901 en Nueva Orleans, no solo fue un virtuoso de la trompeta, sino también cantante, compositor y actor. Su capacidad para situar el solo en el centro de la composición sentó las bases del jazz moderno. 'Hay trompetistas que todavía intentan descubrir cómo hacía lo que hacía en aquellos años', afirmó Wilkins a EFE.
Un legado que perdura
La técnica vocal del 'scat', que Armstrong popularizó, sigue siendo una de sus contribuciones más distintivas. 'No conozco a nadie que pueda cantar exactamente como él', agregó Wilkins entre risas, reconociendo que, aunque hoy puede acercarse a su estilo, 'nunca llega a ser lo mismo'.
El músico puertorriqueño Bobby Sanabria, codirector artístico del Bronx Music Heritage Center, destacó la conexión de Armstrong con la tradición latina del jazz. 'Tiene una conexión con nuestro mundo, el mundo latino', señaló, recordando su colaboración con el pianista panameño Luis Russell. Para Sanabria, esta relación refleja 'el carácter mestizo' del jazz, una música nacida de las tradiciones afroamericanas y afrocaribeñas.
Activismo y defensa de los derechos civiles
Wilkins también subrayó la faceta activista de Armstrong, quien criticó públicamente la actuación del Gobierno estadounidense durante la crisis de integración escolar de Little Rock en 1957. 'Además de músico extraordinario, también ayudó a la comunidad afroamericana y utilizó la música para acercar a las personas', recordó.
Armstrong se instaló en Nueva York en 1943 con su esposa Lucille, viviendo en Corona, Queens, hasta su muerte en 1971. Su hogar se conserva hoy como casa museo, testimonio de una vida dedicada al arte y la libertad.
Un himno a la esperanza
'What a Wonderful World' sigue siendo su canción más popular, pero Wilkins anima a redescubrir las grabaciones de los Hot Five, el grupo con el que Armstrong registró algunas de sus obras más innovadoras en los años veinte. 'Cuando la gente continúa escuchando su música cien años después, sabes que cambió la historia', sentenció.
El homenaje concluyó con 'Swing That Music', una invitación a levantarse de la silla. Como dijo Bruno, 'eso es exactamente lo que ocurría con él. Su música sigue teniendo la capacidad de hacer que la gente baile y sonría'. Una conexión con el público que demuestra la vigencia de un legado que, a 125 años de su nacimiento, sigue siendo universal.