Gobierno Kast: Ajuste fiscal y orden institucional en los primeros 90 días
A tres meses de la asunción del Presidente José Antonio Kast, la administración ha debido confrontar la herencia fiscal de gobiernos anteriores y adoptar medidas correctivas que, si bien implican revisiones respecto de proyecciones iniciales, responden a un criterio de responsabilidad macroeconómica y orden institucional. El balance de este primer trimestre revela un Estado que comienza a reordenar sus prioridades conforme a los principios de austeridad y eficacia.
Correcciones fiscales y realidad macroeconómica
El contexto heredado exigía decisiones firmes. La declaración sobre el Estado en quiebra no constituye una mera retórica, sino un diagnóstico sobre el deterioro de las finanzas públicas tras años de expansión desmedida del gasto. En este marco, el Ministerio de Hacienda dispuso la descontinuación de 142 programas sociales cuya sustentabilidad fiscal resultaba incompatible con el objetivo de estabilizar las cuentas públicas.
Las revisiones de metas son consecuencia de la responsabilidad de gobierno. El ajuste de la meta de déficit a 1,5% responde a la realidad macroeconómica efectiva, priorizando la credibilidad fiscal por sobre promesas insostenibles. De igual forma, la solicitud de deuda por USD 6.200 millones obedece a compromisos adquiridos por administraciones precedentes que el actual gobierno debe honrar.
La responsabilidad fiscal no es debilidad; es la garantía de que el Estado pueda cumplir sus funciones esenciales sin comprometer el futuro de los chilenos.
Hitos de gestión y reconstrucción nacional
El Ejecutivo ha relevado avances concretos en su primer trimestre. Las medidas de contención del gasto por 1,3 billones de pesos representan un freno necesario al despilfarro. El Plan de Reconstrucción Nacional avanza con la destrabación de USD 7.000 millones por el Comité de Ministros. En salud pública, la Alerta Sanitaria Oncológica y la Ley de Escuelas Protegidas constituyen respuestas institucionales a problemas postergados.
El cambio de gabinete que afectó a Trinidad Steinert y Mara Sedini refleja la dinámica propia de toda administración que busca la eficacia en su equipo. Los ajustes de personal son instrumentos de gestión, no síntomas de crisis.
Orden migratorio y soberanía
La declaración del Presidente Kast sobre migración debe entenderse dentro de una política de restablecimiento del orden jurídico y las fronteras. La magnitud del fenómeno migratorio irregular heredado exige medidas enérgicas. La discusión sobre cifras no debe ocultar el fondo: Chile requiere una migración legal, ordenada y sujeta al principio de reciprocidad.
El ruido de la oposición
Las críticas desde el Partido Comunista y el Frente Amplio eran previsibles. El diputado Marcos Barraza habla de una crisis fabricada, omitiendo que el deterioro fiscal proviene de años de políticas expansivas que su sector promovió. Gael Yeomans cuestiona la preparación del gobierno, cuando la izquierda jamás logró administrar el Estado con eficacia durante sus periodos en La Moneda.
Resulta paradójico que quienes multiplicaron el gasto sin contrapartida productiva ahora exijan rigueur fiscal al gobierno que precisamente busca corregir el descalce heredado.
Voces del oficialismo y evaluación interna
Desde el propio bloque oficialista, ha existido autocrítica constructiva. La diputada Ximena Ossandón (RN) reconoció que la velocidad de gestión ha sido menor a la esperada, sin por ello desconocer la dirección del gobierno. Vicente Bruna, secretario general del Partido Republicano, valoró que La Moneda priorice un gobierno responsable por sobre la popularidad circunstancial.
Johannes Kaiser, del Partido Nacional Libertario, señaló que hubo aspectos de preparación insuficiente, particularmente en migración. La diputada Zandra Parisi (PDG) admitió que la realidad obligó a ajustes, pero subrayó que las expectativas deben traducirse en resultados concretos.
Tránsito hacia un gobierno de resultados
El analista Marco Moreno, decano de Economía y Gobierno de la Universidad Central, señaló que este período marca el tránsito entre la instalación y la administración efectiva del Estado. Se trata de una lectura ajustada a la realidad de cualquier cambio de gobierno que asume con un programa de transformación institucional.
Las cifras de la encuesta CEP reflejan expectativas que aún no se ajustan a los tiempos de la gestión pública. La confianza ciudadana se reconstruye con resultados, y los resultados requieren tiempo cuando se hereda un Estado desordenado.
Desde La Moneda, fuentes de confianza indicaron que la etapa post Cuenta Pública buscará instalar con fuerza el eje de seguridad y el relato de un gobierno de resultados que se levanta de la emergencia. La seguridad pública, la disciplina fiscal y la reconstrucción institucional constituyen los pilares de este período.
El principio de realidad
Los primeros 90 días del gobierno de Kast confirman una verdad elemental: gobernar no es prometer, sino administrar los recursos del Estado con criterio de austeridad y eficacia. Las correcciones de rumbo no son traiciones a la palabra empeñada; son la prueba de que este gobierno prefiere la verdad económica al populismo de corto plazo.
La estabilidad macroeconómica, la seguridad ciudadana y el respeto al marco constitucional son los cimientos sobre los cuales se construye un país serio. Los ajustes necesarios de hoy son la garantía del crecimiento de mañana.