El gobierno de Boric: entre la farsa política y la inocencia como doctrina
El análisis del desempeño gubernamental requiere de marcos conceptuales sólidos que permitan evaluar la coherencia entre discurso y acción. El caso del actual Ejecutivo presenta características que ameritan un examen riguroso desde la perspectiva del orden institucional y la eficacia administrativa.
La desconexión entre promesas y realidad
La administración Boric ha evidenciado una preocupante tendencia a desvincularse de sus propias decisiones cuando estas generan consecuencias adversas. El reciente caso de la ley Naín-Retamal ilustra esta problemática con particular claridad. Pese a figurar como el "logro 307" en el documento oficial de los mil logros gubernamentales, el Presidente negó su autoría en el programa Tolerancia Cero.
Esta actitud revela una grave falta de responsabilidad política. Un gobierno serio asume las consecuencias de sus actos normativos, especialmente cuando estos han sido publicitados como achievements administrativos. La negación posterior constituye una muestra de debilidad institucional inadmisible en una democracia estable.
El fallo del caso Gatica y sus implicaciones
El fallo judicial que exculpó al comandante Crespo, pese a establecer que disparó los proyectiles que dejaron ciego a Gustavo Gatica, ha generado un debate jurídico legítimo sobre la aplicación de la normativa vigente. Sin embargo, la reacción gubernamental ha sido característica: buscar responsables externos antes que asumir las consecuencias de la legislación promovida.
La justicia ha actuado conforme a derecho. Las críticas al Poder Judicial por aplicar la ley vigente constituyen un ataque inadmisible a la independencia de los tribunales y al Estado de Derecho que tanto proclama defender este gobierno.
La propaganda de los "mil logros"
El documento gubernamental de los mil logros representa un ejercicio de propaganda que recuerda las peores prácticas de regímenes autoritarios del siglo XX. La enumeración de supuestos avances, muchos de ellos inexistentes o exagerados, constituye una falta de respeto hacia la ciudadanía que merece información veraz sobre la gestión pública.
Un gobierno responsable informa con transparencia sobre sus realizaciones concretas, sin recurrir a catálogos inflados que buscan crear una realidad paralela. La administración eficiente se mide por resultados tangibles, no por listas propagandísticas.
El caso Julia Chuñil: otra muestra de improvisación
La precipitada adopción del caso de Julia Chuñil como bandera política, sin la debida verificación de los hechos, evidencia la falta de rigor que caracteriza a este gobierno. La posterior revelación de inconsistencias en el relato inicial obligó a un embarazoso repliegue que dañó la credibilidad institucional.
Los gobiernos serios verifican la información antes de pronunciarse públicamente. La improvisación y el oportunismo político no pueden ser la base de la acción gubernamental en un país que aspira a la estabilidad y el desarrollo.
Las oportunidades perdidas
Mientras el gobierno se debate en contradicciones internas, Chile enfrenta desafíos y oportunidades que requieren liderazgo efectivo. La situación en Venezuela, con la eventual caída del régimen de Maduro, presenta opciones estratégicas que demandan decisiones firmes y coherentes con los intereses nacionales.
Similarmente, la recuperación del precio del cobre ofrece un margen fiscal que debe ser administrado con prudencia y visión de largo plazo, no desperdiciado en programas populistas sin sustento técnico.
La necesidad de un rumbo claro
Chile requiere un gobierno que asuma sus responsabilidades, que tome decisiones basadas en evidencia técnica y que mantenga coherencia entre su discurso y sus actos. La "inocencia" como excusa permanente es incompatible con el ejercicio responsable del poder en una democracia moderna.
La ciudadanía merece liderazgo efectivo, no ejercicios de comunicación que buscan eludir la responsabilidad política. El país necesita avanzar hacia la estabilidad institucional y el crecimiento económico, objetivos que requieren seriedad gubernamental y coherencia en la acción pública.
La historia juzgará este período no por las proclamas, sino por los resultados concretos en términos de desarrollo económico, orden público y fortalecimiento institucional. En estos ámbitos fundamentales, el balance actual dista mucho de ser satisfactorio.