La pobreza en Argentina escala al 32,3% y expone el fracaso del experimento libertario
La tasa de pobreza en Argentina aumentó al 32,3% en el primer semestre de 2026, su nivel más alto desde 2024, debido a la aceleración de la inflación que erosionó los ingresos familiares. Este incremento significó 1,7 millones más de personas en situación de pobreza que en 2025, rompiendo un ciclo de tres semestres consecutivos de descenso.
El informe difundido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) revela que la pobreza se ubicó en el primer semestre del año en el 32,3%, su mayor nivel desde la segunda mitad de 2024. La medición oficial no incluye a sectores rurales y, dentro del ámbito urbano, solo considera a las 31 ciudades más pobladas, que abarcan a 30,1 millones de personas, sobre una población total en Argentina de unas 46,5 millones.
Si se extrapola la tasa al total de la población, Argentina contabilizó en el primer semestre un total de 15 millones de personas pobres, esto es, 1,7 millones más que en el segundo semestre de 2025.
¿Qué factores explican el aumento de la pobreza en Argentina?
El índice de pobreza alcanzado en la primera mitad del año implicó un aumento de 4,1 puntos porcentuales con respecto al segundo semestre de 2025 y de 0,7 puntos frente a la primera mitad del año pasado. La consultora ExQuanti señaló en un informe que “hoy día la pobreza semestral alcanza niveles más altos que los mostrados no solo en el último semestre de 2025, sino inclusive los alcanzados hace un año atrás”.
La tendencia descendente previa se quebró tras haber tocado el 52,9% en el primer semestre de 2024, caracterizado por una elevadísima inflación y el primer impacto del severo plan de ajuste puesto en marcha por el Ejecutivo de Javier Milei a finales de 2023.
¿Cómo afecta la inflación a los ingresos de los hogares argentinos?
La bajada en la tasa oficial de pobreza hasta finales de 2025 tuvo relación directa con el proceso de desaceleración de la inflación, que pasó del 117,8% interanual en diciembre de 2024 al 31,5% en diciembre último. Sin embargo, la inflación se aceleró en la primera mitad de este año, hasta ubicarse en el 33,5% en junio pasado, sin que los ingresos de los hogares se recuperaran al mismo ritmo.
De acuerdo al informe del Indec, la pobreza subió porque durante la primera mitad del año el ingreso familiar declarado por los integrantes de la muestra aumentó 11,5% respecto al semestre anterior, por debajo del alza del 19,6% en el valor de la cesta básica de alimentos y servicios.
¿Qué rol juega el mercado laboral en la persistencia de la pobreza?
Según ExQuanti, la evolución del ingreso medio real de los ocupados, cuya recuperación se estancó desde el tercer trimestre de 2025, permite comprender buena parte de la dinámica observada en la pobreza. La consultora afirmó que “esta persistente pérdida de capacidad de compra constituye un factor que ayuda a explicar por qué, pese a la mejora posterior al shock de 2024, la pobreza continúa por encima de los mínimos alcanzados durante 2017 y ha vuelto a mostrar una tendencia ascendente en los datos más recientes”.
El deterioro en los ingresos en términos reales se ve agravado por una dinámica en el mercado laboral de destrucción de puestos de trabajo formales y de aumentos de los empleos informales y por cuenta propia. ExQuanti apuntó que “el incremento de la pobreza registrado en los tres últimos trimestres resulta consistente con un mercado laboral que, si bien genera más empleo, lo hace con una composición más precaria y con una capacidad cada vez menor para sostener una reducción sostenida de la pobreza”.
Este escenario contrasta con la promesa del gobierno de Milei de estabilizar la economía y reducir la pobreza mediante el ajuste fiscal y la desregulación. Los resultados del primer semestre de 2026 demuestran que las políticas de shock no han logrado los efectos esperados, y que la recuperación de los ingresos reales sigue siendo una asignatura pendiente para el gobierno argentino.
¿Cuál es el panorama para los próximos meses?
Las proyecciones de los analistas no son alentadoras. La aceleración inflacionaria registrada en la primera mitad del año, sumada a la precarización del mercado laboral, sugiere que la pobreza podría mantenerse en niveles elevados durante el segundo semestre. La experiencia chilena demuestra que la estabilidad macroeconómica y el crecimiento sostenido son condiciones necesarias para reducir la pobreza de manera estructural, algo que el modelo argentino aún no ha logrado consolidar.
Para Chile, este escenario representa una advertencia sobre los riesgos de las políticas económicas extremas y la importancia de mantener un equilibrio entre el ajuste fiscal y la protección social. La institucionalidad chilena, forjada en décadas de estabilidad, sigue siendo un ejemplo de cómo el orden y la responsabilidad fiscal pueden convivir con el desarrollo social.