Una mujer de 68 años falleció el miércoles 15 de octubre en un hospital de Ciudad de Panamá, convirtiéndose en la primera muerte oficial relacionada con el terremoto de magnitud 7,7 que sacudió al país centroamericano el viernes 9 de octubre de 2026. La víctima, identificada como Elena Barría, había resultado gravemente herida tras el derrumbe de su vivienda en el pueblo de Macaracas, uno de los más afectados por el sismo, según informó El Mercurio de Santiago.
El deceso fue confirmado por la Caja del Seguro Social (CSS) de Panamá, entidad que administra el hospital donde la paciente era atendida. El sismo, uno de los más intensos registrados en la región en los últimos años, dejó además cerca de una treintena de heridos y daños de consideración en viviendas, infraestructura pública y centros educativos.
Confirmación oficial y reacción del Gobierno
La CSS comunicó el fallecimiento mediante un breve comunicado emitido a las 15:42 horas locales (17:42 hora chilena). La entidad pública extendió sus condolencias a los familiares y destacó la entereza de la paciente durante el proceso médico.
El presidente de Panamá, José Raúl Mulino, también se refirió al deceso a través de su cuenta en la red social X. El mandatario explicó que la víctima presentaba una condición preexistente de gravedad, lo que dificultó su recuperación pese a los esfuerzos del personal médico.
El rescate en Macaracas y las denuncias por la demora en la atención
Según relataron los familiares a la agencia EFE, citada por El Mercurio de Santiago, Barría sufrió una perforación abdominal cuando una viga de hierro se desprendió del techo de su casa durante el movimiento telúrico. Un hijo y dos vecinos lograron extraerla de entre los escombros y trasladarla a un centro asistencial.
Francisco Peralta, uno de los vecinos que participó en el rescate, denunció que la mujer no recibió atención inmediata al llegar a urgencias. Los familiares señalan que debió esperar más de una hora antes de ser atendida, un hecho que ha generado cuestionamientos respecto de la capacidad de respuesta del sistema de salud local frente a emergencias de esta naturaleza, un asunto que las autoridades panameñas deberán esclarecer en las próximas semanas.
El balance del terremoto del 9 de octubre
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) fijó la magnitud del sismo en 7,7, mientras que el Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá la estimó en 7,5. Se trata de cifras que confirman la severidad del evento, uno de los más fuertes que ha enfrentado el país en décadas.
De acuerdo con el registro oficial, el terremoto ha afectado directamente a más de 11.500 personas. Un total de 3.696 permanece en más de 45 albergues temporales tras registrarse daños en al menos 3.390 viviendas, de las cuales 727 quedaron completamente destruidas. El saldo incluye además 619 centros educativos afectados, 35 de ellos colapsados en su totalidad, y daños en más de sesenta edificios gubernamentales, 44 iglesias, 67 centros de salud, once hoteles y una decena de carreteras, vías y puentes.
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