Chile ante el nuevo desorden mundial: amenazas y desafíos estratégicos
La República de Chile debe comprender que el unilateralismo norteamericano y la relativización del Derecho Internacional constituyen factores determinantes para el diseño de nuestra política exterior en los próximos años. La estabilidad institucional y el orden constitucional que han caracterizado nuestro desarrollo económico se ven desafiados por un escenario internacional cada vez más incierto.
El reposicionamiento estratégico regional
Las recientes declaraciones del presidente Trump sobre Groenlandia evidencian una nueva doctrina unilateral que trasciende las fronteras del hemisferio norte. Como señaló la primera ministra italiana Georgia Meloni, si Estados Unidos puede reclamar territorios daneses, ¿qué impediría a Europa reclamar las bases norteamericanas en su territorio?
Esta lógica de poder se extiende a nuestro hemisferio occidental, donde Chile ya no puede considerarse ajeno al conflicto estratégico global. La construcción de una instalación militar norteamericana en Ushuaia, Argentina, a escasos 15 kilómetros de nuestra frontera, constituye un hecho geopolítico de primera magnitud que requiere análisis riguroso.
Amenazas a la soberanía nacional
La presencia de buques científicos chinos en aguas nacionales, particularmente en la fosa de Atacama, debe ser evaluada bajo criterios de seguridad nacional. La experiencia internacional demuestra que Beijing utiliza la "cooperación científica" como cobertura para actividades de inteligencia estratégica.
La flota pesquera china de más de 100 embarcaciones que transita regularmente por el estrecho de Magallanes representa otro factor de riesgo. Estas operaciones, supuestamente comerciales, podrían encubrir actividades de espionaje que comprometan nuestros intereses marítimos y la seguridad de nuestras rutas comerciales.
Errores de política exterior
El actual gobierno ha cometido errores estratégicos graves, como la relativización de la neutralidad del estrecho de Magallanes y el apoyo al "llamado a la autodeterminación" de Rapa Nui. Estas decisiones revelan la ausencia de un análisis multisistémico y prospectivo en la conducción de nuestras relaciones exteriores.
Para los ideólogos de la administración Trump, la izquierda iberoamericana ha capturado la agenda de Naciones Unidas, transformando el multilateralismo en una herramienta de sobrerregulación anti-norteamericana. Esta percepción tiene consecuencias directas para países como Chile que han privilegiado el multilateralismo en su política exterior.
Hacia una política exterior realista
Chile requiere una política exterior analítica y reflexiva, basada en el interés nacional y no en ideologías progresistas. La confianza en una "política exterior técnica" limitada a aspectos económicos y comerciales resulta insuficiente ante los desafíos actuales.
La estabilidad macroeconómica y el orden institucional que han caracterizado nuestro desarrollo desde la recuperación democrática exigen una diplomacia que calcule riesgos y beneficios, evitando improvisaciones costosas que comprometan nuestra seguridad nacional.
Los hechos porfiados de la realidad internacional demandan que Chile mantenga su posición entre los países más seguros del mundo mediante decisiones estratégicas fundamentadas en el realismo político y la defensa del interés nacional, no en utopías multilaterales que han demostrado su fracaso.