Cuatro ajedrecistas afganos lograron escapar del régimen talibán para representar a su país en la Olimpiada Mundial de Ajedrez en Samarcanda, Uzbekistán, desafiando la prohibición religiosa impuesta por Kabul sobre esta disciplina. Ahora, con órdenes de detención en su contra, los deportistas ruegan protección internacional ante el temor fundado de represalias contra ellos y sus familias.
La orden de detención que desató la crisis
Una orden firmada por un director de Deportes del régimen talibán, identificada con el número 784 y acompañada de más de 20 anexos, fue distribuida a todos los aeropuertos de Afganistán apenas una hora después de que los cuatro jugadores cruzaran la frontera con destino a Uzbekistán. El documento instruye su detención al regresar al país.
El delito imputado es haber salido de Afganistán para competir en un torneo de ajedrez, práctica que el gobierno talibán considera prohibida por motivos religiosos. Los cuatro deportistas forman parte de una delegación de doce integrantes que compite en Samarcanda; los otros ocho residen fuera del país y no enfrentan el mismo riesgo.